El ministerio de transporte adelantará una revisión integral del funcionamiento de los sistema automatico y semiautomatico de fotomultas, buscando evitar que esta medida se convierta en un mecanismo de recaudo y no una herramienta de control vial.
El ministerio, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la Superintendencia de transporte y demás autoridades competentes comenzarán la revisión del sistema de fotomultas, las cuales detectan presuntas infracciones de conductores. Al hacerlo, toman una fotografía y la envían a una base de datos, donde un agente de tránsito verifica y valida la prueba para, posteriormente, emitir el respectivo comparendo al propietario del vehículo, en caso de que si haya cometido una infracción.
Actualmente, la Superintendencia de Transporte y el Ministerio de Transporte tienen bajo investigación 7.5 fotomultas, por presuntas irregularidades técnica y legales. Las autoridades han detectado varios errores recurrentes. Además, en el mes de mayo, las auditorías recientes de la superintendencia de transporte revelaron que el 77% de estas multas no tienen sustento legal valioso.
Sin embargo, la veracidad de la máquina es de más del 95 %. Estas utilizan tecnología láser y radar Doppler. El margen de error en velocidad es solo de 0,1 a 5 KM/h. El verdadero fallo se encuentra en la legalidad, ya que varias de estas cámaras no contaban con señalización correspondiente, y, por esta razón, se consideraban ilegales. En otros casos la multa era asignada al dueño, aunque no fuera quien conducía o, incluso, si ya no era el propietario del vehículo.
El nuevo gobierno ordenó revisar esta medida y señalaron a las fotomultas como “una herramienta de recaudo” más que un aparato de control. Por ello, avanza una estrategia que busca verificar que los sistemas estén debidamente autorizados y cuenten con el sustento técnico y legal. Además, se establecerán criterios más exigentes, con la meta de que las nuevas cámaras respondan a necesidades reales y contribuyan a la seguridad vial.

