Alexander Herrera Ramírez, alias Capi Ortiz, fue declarado responsable de la ola de homicidios selectivos y ataques armados perpetrados entre junio de 2014 y febrero de 2016 en los municipios de Puerto Gaitán, Puerto López y Villavicencio, Meta. Por estos hechos, recibió una condena de 27 años y 8 meses de prisión.
¿Quién es Alexander Herrera?
Herrera es un excabecilla de un grupo armado conocido como los Libertadores del Vichada, estructura criminal que surgió tras la desmovilización de grupos paramilitares. Se desempeñaba como mando delincuencial en los Llanos Orientales, donde coordinaba redes de sicariato y extorsión. Según los informes, buscaba consolidar su sucesión y el control territorial tras la muerte del jefe criminal del grupo armado, conocido como alias Pijarbey.
Herrera habría asumido la coordinación y ejecución de acciones sicariales en medio de una confrontación violenta con otras estructuras criminales. Su objetivo era conseguir el control del tráfico de estupefacientes e intimidar a las comunidades que se oponían a sus actividades delincuenciales.
¿Qué sucedió entre 2014 y 2016?
Durante este periodo, de casi dos años, el Meta sufrió una ola de violencia generada por los conflictos entre estructuras criminales, una de ellas bajo el mando de Herrera, por el control territorial y el narcotráfico. Estos enfrentamientos dejaron 28 homicidios, entre los que se incluyen asesinatos por encargo y ataques que afectaron a la población civil.
Esta guerra territorial por el narcotráfico concentró sus ataques en los municipios de Villavicencio, Puerto Gaitán y Puerto López, donde se registraron actos sistemáticos de violencia como método de intimidación a la población y para asegurar el control de las rutas de droga. Esta situación mantuvo a los habitantes en un permanente estado de alerta y temor.
El 10 de febrero de 2016, Herrera fue localizado en Mosquera, Cundinamarca. Durante un procedimiento de registro y allanamiento que tenía como objetivo su captura, el delincuente habría huido y, durante la fuga, habría agredido gravemente a dos integrantes de la Policía Nacional. Uno de ellos fue arrollado por el vehículo en el que escapaba, mientras que el otro recibió heridas por disparos de arma de fuego realizados desde el automotor.
Finalmente, fue capturado en Bogotá en febrero de ese mismo año, poniendo fin a su actividad criminal y a una etapa de violencia que había azotado al departamento del Meta desde 2014.
El juicio.
El Juzgado Penal del Circuito Especializado de Villavicencio, Meta, avaló el preacuerdo suscrito entre la Fiscalía General de la Nación y Alexander Herrera. Mediante este mecanismo, el acusado aceptó la totalidad de los cargos de manera anticipada, lo que le permitió acceder a una rebaja de pena y recibir una condena menor a la que podría haber enfrentado en un juicio ordinario si hubiera rechazado los cargos.
La investigación, orientada por un fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales, permitió establecer la participación de Herrera en 28 eventos delictivos. Por lo que fue condenado a 27 años y 8 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado y homicidio agravado en grado de tentativa. Además, recibió una inhabilidad para ejercer derechos y funciones públicas durante 20 años.

